Desde el comienzo

domingo, 29 de junio de 2014

1º Capitulo - IV

-En el portal tengo un alma que no está en ninguno de los dos libros.    
Qué extraño! Precisamente para eso creamos los libros, para que estas cosas  no pasen. ¿Cómo se llama?
-Dolly... Es una oveja.
-Mmm... Mejor traeme a la muy desdichada para averiguar qué salió mal, mientras, yo te espero acá. –Se muestra accesible.
-Enseguida Señor. –Pedro acata la orden de mala gana y se aleja a paso lento mostrando abiertamente la verdadera razón de su constante mal humor.
Cuando el guardián se aleja lo suficiente el Señor sonríe de forma maliciosa, y susurra: 
-JiJiJi... Voy a asustarlo otra vez cuando regrese, pero va a ser... ¡Con esto! 
De repente materializa una careta horrible. Una máscara que simula un rostro con la piel llena de forúnculos, bultos y pozos, y una expresión en la que ninguna mirada mortal podría fijarse ni un instante sin vomitar sus entrañas.  


Sale corriendo en puntitas de pie para no hacer ruido y se esconde detrás del sillón. Una vez allí se arrodilla esperando el momento apropiado con la careta sobre su cabeza lista para usar. Murmura:
-Pobre Pedro, siempre cae, jijiji –Actúa como un nene a punto de hacer un travesura cuando de repente escucha unos pasos acercándose. -¡Shhhhhhhh, escucho pasos! –Chista como si tuviera al lado a un cómplice de bromas.
-¡Ya está! ¡Se frenó!… ¡¡¡es Pedro!!!… ¡ahora o nunca!
Se acomoda la careta rápidamente y, con la sonrisa más malévola que pudo recrear, el Señor sale de un salto de su escondite. Casi cumple con su objetivo si no fuera que tantos preparativos, prácticas de morisquetas y gritos espantosos fueron desperdiciados en un alma cualquiera que iba andando por allí. En realidad se malgasto porque no era la victima original ya que aquella mascara cumplió muy bien su función.


El alma estaba retorcida del susto. La mano izquierda se aferraba al pecho para que su corazón no se escape mientras que la derecha cubría su cabeza de la amenaza inminente. Las rodillas chuecas y tembleques no eran nada comparado con el rostro deformado de miedo, lleno de baba y transpiración. Daba lástima ver a este ser como víctima inocente de aquella inmensa crueldad, pero al Señor no le importó. Más bien se lamentó porque no era su colega. 
Uh! ¡No es Pedro! –Murmuro decepcionado.
-¡Usted!... –Grita el alma  - ¡Usted es un...! 
Esta pobre criatura no llega a terminar su reproche que una bocanada de fuego la rodea desde abajo como si fueran tentáculos infernales. Salen temporalmente solo para cerrarse en una maraña de movimientos erráticos y gritos desgarradores. Intentando defenderse de lo que sea que lo está engullendo, el alma es transportado a un mundo del que nadie volvió jamás.


Continuará...

lunes, 23 de junio de 2014

1º Capitulo - III

El guardián había recuperado el mal humor que lo caracteriza mientras caminaba por ese paraíso blanco. Un paraíso tan vacío que no albergaba más que unas nubes rechonchas que insinuaba un falso horizonte. Se toma su tiempo para llega a un simple sillón individual de color verde. Este sillón estaba sobre una alfombra circular con motivos florales y tonos rojizos. Tenía una pequeña manta de lana sobre su respaldo que hacia juego con la alfombra y que, quizás, habría cubierto a alguien en alguna ocasión invernal.
Pedro se detiene. Nota que no hay nadie sentado sobre el sillón pero que la pantalla de luces multicolores que estaba en frente seguía encendida. Parecía que alguien recientemente estuvo viéndola allí recostado.   
-¡Señor! ¿Señor?  …¿Dónde se habrá metido?
Empieza a llamar a un tal “Señor”. Busca detrás de la pantalla, debajo de la alfombra y los almohadones. Mira hacia un lado y hacia el otro usando sus manos como visera para protegerse del brillo enceguecedor del cielo. Mientras lo sigue buscando le da la espalda al sillón y de repente unos grandes ojos saltones se asoman por sobre el respaldo. Vuelven a esconderse rápidamente cuando el guardián se voltea. Sigue llamando a ese tal “Señor”. Su humor empeora a cada instante. Refunfuña y balbucea insultos incomprensibles. Otra vez aparecen esos ojos saltones, pero esta vez esperan a que Pedro le de la espalda al asiento y…  -“¡¡¡¡¡Aaaaah!!!!! ¡Buga, buga, buga, buga!...”
Una personita con un cuerpo que pretendía más de lo que era en realidad, salta hacia él en un movimiento brusco para asustarlo. Sin embargo el guardián  lo mira fríamente sin inmutarse.
Jajajajajaajajajaaja! –La personita se desparrama de risa. Pedro lo observa. Está claro que no lo soporta.
-¡Jajajaja! ¡Tuviste que ver tu cara! Era algo así... -Este personaje toma temporalmente la forma Pedro pero con una diferencia. Lo representa de una manera asustadiza, temblando del miedo que supuestamente le causó. 

 El guardián no puede quitarle la vista de encima. Imagina que sus ojos son puñales que se hunden miles de veces en aquel cuerpecito. A pesar de la clara intención que tiene en su mirada, la personita no parece notarlo y sigue con su transformación burlona. 
- No, no es cierto Señor. –Critica la representación de una manera tajante.
Jajaja!... aaay Pedro... Si, lo es. –Le retruca limpiándose las lágrimas que se les escapaban por tantas carcajadas, pero esta vez con su cuerpo habitual.
-Sí Señor, tiene razón. –Concede resignado sabiendo que esa discusión no la podía ganar.
-¡Por supuesto!...  Bueno, contame por que venias tan apurado.
Continuará... 


lunes, 16 de junio de 2014

1º Capitulo - II

Dolly, temerosa pero ansiosa, golpetea el atril con su patita esperando algún signo de conciencia de esa persona. Falla en su primer intento. Pero como no había llegado hasta allí para rendirse tan fácilmente, arremetió a patadas el atril esperando que el ruido lo despertara. Esta vez apenas logró su objetivo. El hombre que estaba recostado se fue enderezando lentamente sin apuros ni reparos en que tenia a alguien en frente. Finalmente, con los ruidos y bostezos normales que cualquier ser emite al desperezarse, el hombre se incorpora y descubre que lo habían despertado a propósito. “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” -comento el parlante justo a tiempo para interrumpir esos ruidos desagradables- El guardián mira fijo a Dolly esperando algo de ella o quizás dándole tiempo a su propio cuerpo para que entre en pleno funcionamiento y así poder articular alguna idea. Entonces dijo:
-Sí, estaba durmiendo… ¡hasta que llegaste! –El misterioso guardián se adelanta al reproche. Lo hace de forma pausada mientras se frota el rostro con sus manos.
 -Mi nombre es Pedro y… “…¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” –Es interrumpido por el parlante nuevamente. Pedro lo mira disgustado, advirtiéndole que no lo vuelva a hacer.
-Como decía… Mi nombre es Pedro y… “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” –Otra vez el parlante se interpone en la oración.
En ese momento Dolly sospechó que este no era un simple objeto inerte. Más bien parecía elegir cuando repetir esa frase que estaba predestinado a decir por toda la eternidad. Quizás no fue tan desacertado pensar que pedía a gritos que lo reemplacen.  
Pedro le clava la mirada y lo señala en forma amenazante. Le advierte que esta vez va en serio. Y continúa.
-Como le decía -mira fijo al artefacto- Mi nombre es Pedro… “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...”
De un solo movimiento Pedro arranca salvajemente el cable que le servía de alimentación, y con él, desgarra y descuartiza cada elemento que lo componía en una instantánea reacción en cadena. Dolly queda sorprendida por ese acto bestial.  Termina por limpiarse las astillas que la impactaron. Algunos restos quedan fijados a la pared siendo consumidos por una pequeña e inofensiva llama. Pedro comienza nuevamente con su oración inconclusa.  
 -¡Listo! ¡Problema resuelto! –Sacude sus manos- Como decía, mi nombre es Pedro y... ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso! –se mofa del aparato. 
-Entonces -sigue- dígame cuál es su nombre así lo tacho de la lista e ingresa al paraíso.
- ...  (Como podíamos sospechar esta oveja tampoco puede hablar, al menos no de la forma en la que estamos acostumbrados.)
-Eh… ¿Me lo repetiría?
- ...
-Con que Dolly, eh… Daniela, Diego…Dolly… ¿Dolly?
Pedro usa sus lentes para leer de cerca y busca el nombre sin resultados favorables en un libro comparable a una guía telefónica que estaba carcomida por el tiempo. Entonces se pone a pensar con la mirada perdida en algún horizonte inexistente y, con un gesto de complicidad y picardía, dice:
- Mmmh... No la encuentro...  Quizás esté en los rechazados.
Comienza a buscar detrás de su atril haciendo un ruido tremendo, como si en esa pequeña caja de madera, que le servía más de almohada que de escritorio, escondiera un mundo de libros y utensilios de lata totalmente desordenados. El ruido se detiene repentinamente. Cuando parece haber encontrado lo que estaba buscando,  saca un enorme libro capaz de aplastar una ciudad entera. Pedro logra sostenerlo en un movimiento fugaz. Dolly no deja de sorprenderse por el tamaño monumental de aquella cosa.
La oveja observa detenidamente como Pedro traslada y acomoda en el suelo a ese gigantesco volumen como si fuera uno más de cualquier biblioteca. Mientras el guardián busca la página Dolly se acerca cautelosamente. A pesar de que el libro tiene dimensiones extraordinarias parecería que llegar al lado del guardián no costara más que unos pasos y algunos segundos.
Entre los dos buscan aquel nombre pacientemente pero no obtienen ningún resultado. Pedro queda atónito. Si en ese momento seguía conservando algo del mal humor que demostraba su rostro y su hablar, se le borró completamente al no hallarla.     
- ¡Acá tampoco está! ¡Esto es muy raro!... ¡No se mueva! ¡Ahora vengo!... Voy a hacer una consulta acerca su llegada.
-
Pedro se queda mudo ante la consulta de  Dolly pero no deja que la incertidumbre lo congele y comienza a caminar hacia el portal mientras la oveja lo sigue con sus ojos. Abre una de esas puertas imponentes como si fueran de cartón y entra al supuesto paraíso. La oveja, que no se perdía de un solo detalle, se da cuenta que aquellas puertas medievales no fueron destrabadas por él. No se cerraban por completo o al menos en ese momento no lo estaban.

Continuará... 

domingo, 8 de junio de 2014

1º Capitulo - I

“¡¡¡Que se haga la luz!!!”

De repente abrió los ojos, saliendo por fin de la oscuridad más profunda,  y solo para encontrarse rodeada de una luz cegadora. Tardó unos segundo en darse cuenta que estaba flotando entre nubes calmas y voluptuosas gracias a unas pequeñas alas que la transportaban por ese cielo fantástico. Sabía muy bien que esas diminutas alas en cualquier otro lugar no podrían levantar ni a un gorrión, sin embargo no le importó y se concentró en disfrutar de aquella hermosa travesía.
Todas aquellas experiencias y sensaciones que tuvo en su periodo terrenal las revivió en ese breve lapso de tiempo que estuvo por los cielos. Y fue breve porque de repente, en un abrir y cerrar de ojos, las pequeñas alas se desprendieron del lomo de Dolly. Esta peculiar oveja comenzó a caer como si su cuerpo fuera de plomo macizo. Escabulléndose de esas hermosas nubes veía como el suelo se acercaba más y más. No tuvo tiempo de pensar en nada, solo logro sentir un temor apremiante. “¿Otra vez pasar por lo mismo que la hizo llegar hasta ahí?” El impacto fue tremendo pero indoloro. Dolly comenzó a rebotar por toda la superficie como si fuera una bola de estambre. Ella siempre mantuvo los ojos abiertos, como si no quisiera perderse de ningún detalle por más aterrador que fuera. Cuando la inercia por fin desapareció, Dolly logró incorporarse en sus cuatro cortitas y negras patas. Con la cabeza en alto comenzó a caminar alejándose lentamente del lugar donde aterrizó. No se puso a pensar demasiado en cómo llego hasta allí. El paisaje en este sito era blanco, simplemente blanco, sin horizonte ni alguna referencia que le diga para dónde iba, pero intuía que tenía que seguir andando en esa dirección.    


“… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” Una voz profunda interrumpió sus pensamientos y su andar. Comenzó a caminar con cautela creyendo que alguien estaba delante de ella. De forma precavida avanzó unos pasos pero como no logró identificar ninguna figura, no vio motivo para detenerse.

“… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” De nuevo la misma voz. Pensó que se estaba volviendo loca por escuchar cosas que no veía. Creía que su mente le estaba jugando una broma. Pero esta vez apenas logró identificar una pequeña mancha con forma humanoide en el horizonte. Caminó más despacio que nunca, temiendo futuros imprevistos.  
“… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” Además de aquella silueta que iba tomando forma, pudo identificar un portal alto y angosto a un costado. Aquella entrada al paraíso que tanto estaba buscando por fin había aparecido. Aceleró su caminata “¡Ese era el lugar! ¡Ese era el portal que tenía que pasar para descansar por toda la eternidad!” Cuando por fin llegó fue recibida nuevamente por la misma frase. “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” Descubrió que aquella voz profunda salía de un parlante de madera que estaba amurado a la pared de piedra, justo al lado de las interminables puertas. Este artefacto pedía a gritos que los reemplazaran de una buena vez. Triste por ese pobre recibimiento, la oveja  bajo la mirada y pudo identificar que la figura humanoide no era más que una persona recostada sobre un simple atril. Aquel aparente guardián del portal estaba durmiendo muy plácidamente mientras el parlante seguía haciendo su trabajo. “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...”


Con un cuerpo casi esférico, acentuado por una gran calva que ostentaba su cabezota, unas cejas y nariz que competían por ser las más tupidas,  y una maraña de pelos que no superaban el ecuador que proponían sus orejas; el guardián del paraíso seguía apoyado sobre el atril de madera. Estaba de pie. Su calzado eran unas pantuflas con forma de patas de oso. A pesar de todo seguía sin advertir la presencia de la oveja. 



Continuará...


martes, 3 de junio de 2014

El Origen


“Que exista luz; que haya un firmamento en medio de las aguas; que éstas se únan para que así aparezca el suelo firme; que la tierra produzca los vegetales, hierbas y árboles frutales; que haya astros en el firmamento...; que se llenen las aguas de peces, pececitos y demás animaluchos.. Y otras taaantas cosas más... En fin, frases que alguien alguna vez dijo para así crear lo que hoy conocemos como mundo.”

“Todos sabemos de estas historias, es decir, todos los Homo Sapiens conocen estas historias o al menos los detalles de aquellos pormenores. Sin embargo el resto de los seres vivos las dan por hecho sin saber muy bien por qué (¡Ja! Pobres ilusos). Pero lo que nadie nunca escribió y ni siquiera supo, es que por esta credulidad alguna vez todo lo que hoy conocemos como universo  se tambaleo casi hasta el punto de caer en la total destrucción”




Continuará...