“¡¡¡Que
se haga la luz!!!”
De repente abrió los ojos, saliendo por
fin de la oscuridad más profunda, y solo
para encontrarse rodeada de una luz cegadora. Tardó unos segundo en darse
cuenta que estaba flotando entre nubes calmas y voluptuosas gracias a unas
pequeñas alas que la transportaban por ese cielo fantástico. Sabía muy bien que
esas diminutas alas en cualquier otro lugar no podrían levantar ni a un gorrión,
sin embargo no le importó y se concentró en disfrutar de aquella hermosa travesía.
Todas aquellas experiencias y sensaciones
que tuvo en su periodo terrenal las revivió en ese breve lapso de tiempo que estuvo
por los cielos. Y fue breve porque de repente, en un abrir y cerrar de ojos, las
pequeñas alas se desprendieron del lomo de Dolly. Esta peculiar oveja comenzó a
caer como si su cuerpo fuera de plomo macizo. Escabulléndose de esas hermosas
nubes veía como el suelo se acercaba más y más. No tuvo tiempo de pensar en
nada, solo logro sentir un temor apremiante. “¿Otra vez pasar por lo mismo que
la hizo llegar hasta ahí?” El impacto fue tremendo pero indoloro. Dolly comenzó
a rebotar por toda la superficie como si fuera una bola de estambre. Ella
siempre mantuvo los ojos abiertos, como si no quisiera perderse de ningún
detalle por más aterrador que fuera. Cuando la inercia por fin desapareció,
Dolly logró incorporarse en sus cuatro cortitas y negras patas. Con la cabeza
en alto comenzó a caminar alejándose lentamente del lugar donde aterrizó. No se
puso a pensar demasiado en cómo llego hasta allí. El paisaje en este sito era
blanco, simplemente blanco, sin horizonte ni alguna referencia que le diga para
dónde iba, pero intuía que tenía que seguir andando en esa dirección.
“… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” Una voz profunda interrumpió sus pensamientos y su andar. Comenzó a caminar con cautela creyendo que alguien estaba delante de ella. De forma precavida avanzó unos pasos pero como no logró identificar ninguna figura, no vio motivo para detenerse.
“… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” De nuevo la misma voz. Pensó que se estaba volviendo loca por escuchar cosas que no veía. Creía que su mente le estaba jugando una broma. Pero esta vez apenas logró identificar una pequeña mancha con forma humanoide en el horizonte. Caminó más despacio que nunca, temiendo futuros imprevistos.
“… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” Además de aquella silueta que iba tomando forma, pudo identificar un portal alto y angosto a un costado. Aquella entrada al paraíso que tanto estaba buscando por fin había aparecido. Aceleró su caminata “¡Ese era el lugar! ¡Ese era el portal que tenía que pasar para descansar por toda la eternidad!” Cuando por fin llegó fue recibida nuevamente por la misma frase. “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...” Descubrió que aquella voz profunda salía de un parlante de madera que estaba amurado a la pared de piedra, justo al lado de las interminables puertas. Este artefacto pedía a gritos que los reemplazaran de una buena vez. Triste por ese pobre recibimiento, la oveja bajo la mirada y pudo identificar que la figura humanoide no era más que una persona recostada sobre un simple atril. Aquel aparente guardián del portal estaba durmiendo muy plácidamente mientras el parlante seguía haciendo su trabajo. “… ¡Bienvenido fiel servidor del todo poderoso!...”
Con un cuerpo casi esférico, acentuado por una gran calva que ostentaba su cabezota, unas cejas y nariz que competían por ser las más tupidas, y una maraña de pelos que no superaban el ecuador que proponían sus orejas; el guardián del paraíso seguía apoyado sobre el atril de madera. Estaba de pie. Su calzado eran unas pantuflas con forma de patas de oso. A pesar de todo seguía sin advertir la presencia de la oveja.
Continuará...


muy bueno!! los dibujos están muy buenos tbm
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