Desde el comienzo

jueves, 15 de enero de 2015

2º Capitulo - IX

Mientras el Señor sigue mirando sus destellos multicolor, Pedro regresa de arrear a las bestias. Pero esta vez con una inquietud que lo tiene muy perturbado.
-Señor, –interrumpe- notó que, además del inmenso exterminio que a usted le subió el autoestima,  últimamente hay muy pocas almas circulando.
-Mmmh… no, no lo note –indiferente-  estuve muy concentrado observando mis creaciones.
-Entonces le paso a comunicar que ¡SI! hay menos almas circulando por el paraíso. Sin embargo, recientemente aumento de forma terrible la cantidad que ingresaron. Aunque  entran más y más, cada vez veo a menos caminando por aquí –explica inquieto.
-¡Qué raro! –Reflexiona el Señor. -¿Y por qué no vas a buscar alguna de esas almas para preguntarle por que entró y si sabe dónde están las demás?
-Yo esperaba que sea usted quién me lo dijera. –A Pedro no le sorprendió en lo más mínimo la pregunta del Señor.
-Pedro, si querés que te acompañe solo tenés que pedírmelo. -Risueño, se despega de su sillón para poder mirarlo de frente mientras se apoya en uno de sus codos. Intenta tener una actitud paternal para con Pedro. Sin embargo, como con todo lo que intenta hacer, fracasa y no hace más que mostrarse de una forma escalofriante.
Pedro, con sus brazos colgando a sus costados y las piernas apenas flexionadas, mira el cielo realmente agotado. El Señor despega de un salto y aterriza en el piso totalmente erguido y con la seguridad de un gran soldado. Comienza a caminar a paso firme alejándose de su sitio favorito. Su más leal servidor permanece unos instantes parado mirando al brillo de las nubes para juntar fuerzas y así soportar tal martirio. Sin más sigue  a su creador arrastrando los pies como si tuviera pantuflas de plomo.

Los dos marchan a la par. Ven pasar dos almas corriendo a toda velocidad en la misma dirección que ellos. Una tercera que venía rezagada los choca desde atrás al grito de: -“¡Apúrense, no se lo pierdan,  es nuevo y es espectacular!”
Se miran sorprendidos, y salen corriendo junto con las almas. De a poco se dan cuenta que cada vez se suman más en su carrera.
Sorprendidos, se frenan de repente, siendo esquivados por los otros que seguían su maratón.
Se encuentran frente a una fachada monumental. Molduras barrocas delicadamente decoradas que sobresalen a la vista gracias a que las luces y sombras artísticas, dan forma y volumen a toda la estructura. Cuando apenas bajan la mirada se dan cuenta que están frente a una multitud de centenares de miles de almas peleándose por tratar de atravesar el portal de ese hermoso frente.



Usando sus poderes persuasivos el Señor saca volando a trompadas cada una de las almas que interfieren en su camino más directo hacia la entrada. Pedro le sigue el paso tratando de no ser golpeado por los pesos muertos que el todopoderoso arroja por los aires de forma violenta. Este acto de salvajismo celestial no es ni siquiera advertido por cada uno de los seres que se amontonan formando esa avalancha de almas fanáticas. El Señor, furioso, logra atravesar la multitud. Se dirige decidido hacia el portal para cruzarlo pero su pie fue destrozado cuando intento abrirlo de una patada.
-¿Qué se supone qué es esto? –Se queja mientras masajea el pie afectado por la firmeza de las puertas. -¡Exijo que me dejen pasar!
Reclama furioso en la entrada justo cuando Pedro llega por fin a su lado. Está totalmente agotado ya que fue absorbido por los fanáticos.
-¡Buenos días camaradas! –Los saluda un alma que no habían visto. Evidentemente es el protector de aquel portal. Su trabajo es el mismo que el de Pedro, él  se encarga de decidir quién entra y quién no.
Este personaje se encuentra detrás de su atril. Este es del roble más sólido y brillante. Obviamente más elegante, alto y estilizado que el de nuestro guardián. Incluso la postura y los modales de este guardián son superiores, quizás para disimular que por debajo de su smoking negro tiene ocho tentáculos como brazos apoyados de forma ambiciosa y envolvente sobre el atril.
Con sus pequeños bigotes se dirige hacia el creador para presentarse. Entre tanto la multitud exorbitada es sostenida por unas barandas de oro con diseños barrocos.
-Yo soy el Dr. Rock,  represennntante legal del ¡Único y Real Todo Poderoso! –Se presenta. -Usted se encuennntra en el Paraíso Real de nnnuestro gran amo y maestro: La fabulosa oveja ¡Dolly! –Quedan boquiabiertos.
-Debennn ser el Señor y su servidor. ¿No es cierto? –Sus modales, aunque mejores que los de Pedro, claramente muestran una deficiencia en su forma de vocalizar.
-¡Esto es un ultraje! ¡Te voy castigar por decir tal barbaridad!
Enojadísimo, el Señor se prepara para arrojar con las manos sus famosos rayos mortales. Las recarga en lo alto y como si fuese una bruja encantando con sus largos dedos señala de forma repentina y feroz al protector del portal pero, esta vez, no pasó nada.
-Mmmm, lamennnto decirle que usted no puede hacer nada ennn este sitio. Usted no tiennne ningunnn poder en este sector del paraíso comúnnn.  –Explica mientras uno de sus tentáculos expresa de forma delicada cada una de sus palabras.
-¿Paraíso común?… ¿Qué está diciendo? ¡Pedro! ¡Hace algo!!! –Ordena  
-Si usted no pudo desintegrarlo no creo que yo pueda hacer nada. Además… yo no soy el “Señor Supremo” –Indiferente.
-¡Exijo que me dejen entrar! ¡Así que es mejor que lo haga! –Señala al piso para acentuar su orden.
-¡Nnno! –Cortante.
-¡Entonces quiero que llames a esa tal Dolly! ¡Quiero conocerla y arreglar cuentas con él!
Exige mientras se pone en guardia como un boxeador del siglo XIX.
-Ejem… Señor… Dolly es el alma que no pertenecía a ningún lugar… ¿se acuerda?... La oveja.  –Pedro le susurra de costado a su jefe.
-¡No! ¿De enserio? ¿Es esa? ¡Mira vos! ¿Cómo anda? –Como si nada hubiera pasado, cambia su rostro de un perro feroz a una ardillita curiosa.
-Eh… ya lo ve, creó su propio Edén. -Sorprendido por la pregunta de su amo.
Qué bueno! Bien por ella, –bipolar- pero no me importa ¡llamala ahora!
Nnno! –El Dr. se niega rotundamente.
-¡Aaah! ¡Maldición! –No hace más que quejarse con la vista clavada en el suelo. Sin sus rayos no sabe cómo contrarrestar  tan poderosa negativa.
-Mmmh, Señor  le voy a tennner que pedir que se retire. Esta afectannndo la paz de las demás criauras. –Dice el guardia del nuevo portal.
-¡NO ME VOY NADA! No me dejan otra alternativa que emprender acciones extremas. -Simulando arremangarse una camisa que no lleva puesta, el
Señor enfila hacia el portal barroco.
-Mmmm, le recomiennndo que nnno actúe de forma impulsiva, comprennnda que tiennne todas las de perder en este sitio. –Le advierte el Dr.
-¡Mñamgrrbñmanm!... ¡PAYASOOO! -Lo sorprende con un balbuceo inentendible y un grito de niña adolescente mientras, furioso, sacude el atril para demostrar algo de su sagrado poder.
-…Por favor, Señor… ¡por favor! –Sosteniendo su atril. -Retírese sino enfrennntara cargos por agresión verbal y daño a la propiedad privada. Además de los otros cargos que ya enfrennnta por intennnto de monopolización divina y por  no reconocer la existencia de  unnna de sus propias creaciones.
-Pfff…. ¡¡¡Ridículo!!!… ¡Ridículo vos y lo que estás diciendo!  ¡Yo soy el único! ¡Y yo soy el que decide a quien reconozco y a quien no! ¡Yo!… ¡yo!…. ¡yo!… ¡yo!… - Grita totalmente desbordado.
-Señor creo que se tiene que calmar. –Pedro lo apacigua. -Parece estar hablando en serio… y si es así, en este sitio no tiene jurisdicción. -Sujetando al Señor por los hombros. -Es de Dolly, no de usted… no sabemos cómo lo consiguió pero lo hizo ¡Cálmese!
-Mmmm, muy fácil Pedro. Nuestro Señor Único, Real y Todo Poderoso, Dolly, inició accionnnes porque no fue reconnnocida por su creador. Aúnnn bajo la prueba irrefutable de su existencia, no fue aceptado. A su vez comennnzo varias demannndas por monopolización del paraíso. –acompaña su explicación con delicados movimiento circulares de sus tentáculos.
-Pero yo nunca me entere de eso… ¡nadie me aviso! ¡Y por el solo hecho de que soy el creador de todo tendría que saberlo! Como me van a demandar, no hay estudios legales en el paraíso… solo en la tierra, pero… pero… ¡MENTIIIS! –Grita de forma muy aguda.
-No lo sé, puede ser. –Dice Pedro mientras Reflexiona. -Usted no reconoció a Dolly como su creación entonces ella, desde ese momento, no pertenecía a ningún  lugar. Fue libre de circular por cualquier sitio que existiera además de cometer cualquier acto sin tener consecuencias por ello. Por lo tanto, al no tener creador no tiene a nadie encima de él. No tiene ninguna regla que seguir más que las que ella ponga. Ella es su propio creador. Tiene todo por hacer y ninguna consecuencia que pagar por ello… -calla unos instantes- ¡¡¡Como usted!!! -Y señala al todopoderoso como si hubiera descubierto alguna pista clave.
-¡Exacto! –Afirma Rock. -Y es por eso que creó su propio paraíso. Uno que acepte a todos. Además, nos sacó a nosotros, “los expertos en normas de
convivencia”, del submunnndo.
-¡Solo son estupideces! –Niega mientras se cruza de brazos y le da la espalda al Dr.
-Pedro... ¿No quiere trabajar para Dolly? –Le hace caso omiso al Señor y se   
dirige a su par. -¡Nos serias muy útil!! –tendiéndole un tentáculo y una leve sonrisa como invitación.
-¡¿Siii?!...  No… no puedo.
El guardián está dispuesto a aceptar la oferta pero pronto se decepciona y con su pulgar señala a su amo.
-¡Estupideces! Solo eso… ¡Estupideces! ¡Ya van a ver! ¡Yo también voy a tomar acciones! ¡¡¡Vamos Pedro!!! –Se retira furioso arrastrando a Pedro de una mano.



Un instante después…
-Señor, cuando dijo que iba a tomar medidas me imagine otra cosa, algo más… “Profesional”.
Se los puede ver a ambos junto a una caja de cartón vacía y envoltorios desparramados. El Señor se prepara y comienza a ponerse una parte de un disfraz mientras Pedro mira como cuelga de sus manos la otra parte que le toco del mismo traje. Es uno de dos piezas que simulan a la última criatura que el todopoderoso creo.
-¡Shhh!... Primero hay que ver qué es lo que hay dentro de ese lugar que tanto llama la atención de todos. –Explica muy excitado, tratando de aguantar sus carcajadas traviesas.
-Muy bien ¿pero no puedo ser la parte de delante de la criatura? –Mientras trata de entrar en su parte del disfraz.
-No seas quisquilloso y apurate. –Se coloca la cabeza falsa del supuesto bicho.
Entre tiradores, pieles y parches, simulan ser un alma que recién ingreso al paraíso y así sumarse a la fila que los hará entrar a ese lugar tan misterioso y tentador para todas las criaturas. Aunque es una obviedad que eso es un disfraz ningún ser nota su presencia. Y si no fuera por las risitas contenidas del Señor pasaría totalmente desapercibido. A pesar de todo logran atravesar el portal barroco sin ser notados por los atentos tentáculos del guardián o por lo menos eso demostró.

“Luego de varias parrandas”…
Una vez afuera del paraíso de Dolly, Pedro y Señor se quedan parados a
metros de allí con sus caras petrificadas por la sorpresa. El Señor, con una peluca flúor, guirnaldas y unas alitas de ángel que son sostenidas por sus hombros con unos lazos de cuero, no puede ocultar su fatal expresión de preocupación. Sus ojeras y comisuras no pretenden esconder cada una de las terribles cosas que se le están pasando por su cabeza. Se imagina lo desastroso que puede resultar este lugar para él y su existencia. No es el caso de Pedro, que
ni si quiera su enorme bigote puede esconder la enorme sonrisa que divide su rostro a la mitad. Una corbata atada a su mano derecha, una maraca en su mano izquierda, marcas de besos con rouge sobre su calvicie, restos de papel picado por todo su cuerpo y un chupete de plástico gigante que cuelga de su cuello, demuestran un panorama totalmente opuesto al de su creador.
- Esto… esto es… ¡Es terrible! –Deprimido mientras se sacude los restos de la supuesta fiesta.
-¡Si, terrible! –Dice el guardián, inmóvil, temiendo que al alterar su sonrisa su felicidad desaparezca.
Comienzan a alejarse lentamente del portal de Dolly mientras varias almas los atraviesan en dirección contraria para unirse a las largas filas que querían ingresar al nuevo paraíso. El Señor logro deshacerse de todos los restos. Pedro se sigue aferrando a ellos y a su sonrisa.

-Esto no es bueno. ¿Cómo un alma es capaz de hacer algo tan terrible en mi contra?... ¡Es terrible! –Tratando de entender que está pasando se habla a sí mismo.
-¡Si, fue terrrrible! –Dice Pedro con la mirada más extraviada que antes.
-Yo, yo… eh…  ¡Terrible! –El todopoderoso está desconcertado.
-…Terrible
-Sí, Pedro, terrible… -Frena su marcha de repente, recuperándose del golpe emocional. Y mientras se endereza para tomar aliento cambia de tema.
 -Por cierto, si estas vos acá ¿Quién está en el portal?
-Si…Terrible…  ¿Eh?... -Sacude su cabeza y se despabila. -¡Ah!, sí, llame al Rey Naldo para que me reemplace. Como fue su servidor durante mucho tiempo y tiene su confianza creí que no habría ningún problema. –Encogiéndose de hombros busca desligarse de cualquier responsabilidad.
-¿Con que Rey Naldo? ¡Qué bueno! –Feliz. -Entonces te voy a acompañar para verlo. Hace mucho que no hablo con él.
-¿Acom…? ¿Acompañarme?... brgrr… Como usted quiera. ––Se le borro la enorme sonrisa al instante y comenzó a sacudirse los recuerdos de la genial fiesta a la que fueron.
Con marcha firme el Señor llega al portal mientras que Pedro le seguía el paso arrastrando sus pies. Apenas destraban el portal escuchan un grito desgarrador que pedía auxilio. Al abrir completamente las puertas descubren a un alma cubierta por una malla de metal. Agitaba su letal arma de forma despiadada. Cualquier cosa que se cruzaba en su camino, incluso las almas que querían entrar, eran rebanadas por ese filo. El guardián del portal y su creador quedaron congelados al ver tal carnicería.   

Continuará...

sábado, 3 de enero de 2015

2º Capitulo - III

¿Recuerdan la descripción del alquitrán? (“una sustancia viscosa de olor muy fuerte que se adhiera a todo lo que toca”) Bueno, el Señor se encuentra nuevamente en ese estado, insistiendo en permanecer de esa forma a toda costa. No quiere perderse un solo detalle de las descripciones multicolores que la pantalla le ofrece.

Materializándose en un instante, aparece un alma enmarañada de cuatro patas caminando muy tranquila por detrás de los aposentos del todopoderoso. La criatura merodea pacíficamente por los alrededores como un habitante más del Paraíso, hasta que se encuentra a otra bestia similar que también aparece de repente. Ambos comienzan a juguetear entre relinchos.  De pronto un tercero se les tira encima para sumarse al juego. Terminan despatarrados en el suelo. Apenas logran ponerse de pie cuando un cuarto, quinto y sexto de estos bichos pasan galopando ruidosamente por detrás del respaldo del Señor, quien hasta este momento, no advirtió que ya no estaba solo.

De repente, una manada de miles de millones de estos bichos extraños comienzan a poblar los alrededores del paraíso creando una estampida masiva. Sin embargo el todopoderoso seguía concentrado en alguna cosa especial y de vital importancia que las luces le mostraban. Lentamente se convirtió en una isla entre un océano de estas criaturas. Hizo falta que tan solo una de ellas se interponga entre sus ojos y la pantalla para que interrumpa su meditación de última generación. Por fin advierte ese caos.
Como una señora que acaba de descubrir que su cocina se convirtió en una madriguera de ratones, el todopoderoso se trepa veloz y torpemente al respaldo del sillón evitando a toda costa que alguna de estas alimañas lo toque.
-¡¡¡PEDROOO!!! –Gritó totalmente desaforado mientras se ponía a salvo.
Desde lejos se escucha una especie de silbidos cortos y chistidos. A medida que el sonido aumenta y se siente más cerca, estas almas comienzan a dispersarse como si fueran ganado. Al acercarse más y más los chistidos, el creador divisa una gran calva reflectante con un palo de escobas como estandarte.
-¡Shu! ¡Shu! ¡Shu!... –Las espanta mientras zarandea para un lado y para el otro la escoba con total normalidad para así poder avanzar. -¿Si Señor? ¿Usted me llamo?
-¡Sí! –Dice eufórico. -¿Qué son todas estas horribles y deformadas almas? Pensé que habías enviado a estos bichos a la tierra… ¿Los enviaste? –Pregunta desconfiado.
-Sí Señor,  lo hice. Y proliferaron como verá. –Mientras señala toda la multitud.
-¿Y por qué están todos acá? ¿Qué fue lo que pasó?
-¿Recuerda su primer intento? El que llamo como “Prototipo de Homo Sapiens”, la invención que estaba repetida porque había hecho una igual hace milenios. ¿La recuerda? –El guardián pregunta muy calmado.
-Sí, exacto, el que estaba repetido. –Dice mientras trata de no resbalarse del respaldo.
-Bueno, quizás sería bueno probar enviando ese modelo, porque el primero que mando a la tierra se encargó de devolverle TOOODAS estas almas.
-Uuuh…pobrecitas. –Totalmente devastado el Señor se lamenta.
-Sí, la verdad es que es una pena. Ni siquiera estuvieron el suficiente tiempo en la tierra como para disfrutarla a pleno.
-Si… ¿Qué? ¿Tiempo? ¿Eh? –Sacude la cabeza como un perro al que le sobran las ideas. -¿De qué hablas Pedro?
-De estas pobrecitas almas.
-¡Aaaah…! –Se desliza y se sienta nuevamente sobre su sillón- ¡No! yo estoy hablando del Hombre.  Los celos y la competencia por mi amor hicieron  que cometan esta locura. –Explica despatarrado. -Es terrible pero que exterminen una especie completa solamente para llamar tu atención, te sube el autoestima. -Mientras que con sus manos se sostiene el pecho para que su corazón no salte de alegría, el Señor sube la mirada soñando con sus más leales seguidores.
Pedro se queda paralizado por lo indigno de lo que acaba de escuchar. No puede creer la barbaridad que dijo su amo. Pero como todo buen leal seguidor, continuo con sus deberes.
-Mejor saco a esas criaturas de aquí...  ¡Shu!  ¡Shu! ¡Shu! –Murmura mientras comienza a arrear con su escoba a las miles de millones de almas que estaban detrás del respaldo del sillón.

El todopoderoso no pierde el tiempo y mientras su súbdito se encarga de organizar la plaga, él se vuelve a acomodar plácidamente en su almohadón favorito para seguir observando la pantalla de colores vibrantes. 

Continuará...

sábado, 6 de diciembre de 2014

2º Capitulo - II

Como si se tratara de la creación de un nuevo y rudimentario sistema universal totalmente sincronizado consigo mismo, el Señor comienza a martillar con un mazo tan sólido como la existencia a elementos chispeantes que se niegan con relativo éxito a los mandatos prepotentes del brazo del creador. Silencia a cada golpe centelleante los murmullos conspirativos de aquellas lenguas danzantes de fuego escupidas por las brasas.
Resolviendo enigmas abstractos en diagramas eternos, el todopoderoso por fin da forma a su entorno en láminas arquitectónicas infinitas. Materializando con teorías imposibles y fuerza bruta aquella creación que lo hará eterno.    

Un ínfimo instante después, él se muestra agotado aunque satisfecho con su labor. Totalmente engrasado y con restos de carbón en cada centímetro de su piel, llama a Pedro con un grito seco mientras se acomoda los guantes de herrero que lo protegieron en el proceso.
-¡Pedro! ¡Ya terminé mi genial obra! –Lo llama excitado.
Llega el guardián asombrado de lo poco que tardo.
Que rapidez, Señor! Veo que se esforzó  por hacer algo que deje su marca en la tierra.
-¡SI! ¡Mirá! –Ansioso, arrastra de un tirón la sábana blanca que escondía su gran invención.
-Eh… eso ya lo hizo –Dice Pedro sin tapujos y totalmente desilusionado apenas descubre lo que había debajo de los trapos.
¿Como que ya lo hice?! –Lo cuestiona prepotente.
-Sí, ya lo hizo, y la verdad que no funcionó del todo bien. No es malo pero tampoco es de los mejorcitos. –Aclara desganado. -Creo que el título de “mediocre” le encajaría a la perfección.
La criatura que había diseñado el Señor era una especie de prototipo tosco de un Homo Sapiens macho materializado en arcilla.
Uuh…! Me había olvidado de esta invención. Bueno, no importa. –Sin previo aviso aplasta de un martillazo a aquella obra. Los millones de pedazos quedan desparramados por el piso. -¡¡¡De vuelta al taller!!!
El Señor se retira entusiasmado por poner a prueba nuevamente sus habilidades mientras Pedro se queda inmóvil, mirando fijo el montículo de escombros que, a partir de ese momento, el tendrá que limpiar con una simple escoba. 

Sin importarle el malestar de Pedro, el todopoderoso se desconecta de su realidad nuevamente usando una gran olla de cobre con los desperfectos más precisos que le dan su fabricación manual. Fabricación que la hace única entre todas. La olla, reposando sobre un constante e inofensivo fuego naranja que ilumina suavemente cada curva del rostro del creador, es revuelta lentamente por él. Acaricia suavemente el mango del fino cucharon de madera en cada movimiento. Cada vez se hunde más y más en la sustancia melosa.
El universo perdió total aceleración y prevalece la quietud. El Señor mezcla sensaciones con sentimientos. Los condimenta con especias que se deslizan por sus manos como ínfimos diamantes que centellean en cada movimiento giratorio. Y como arte de magia, remueve del caldo una gran masa tentadora como caramelo fundido que abraza al cucharon de una manera firme y segura. Si no fuera por las intenciones de su creador, permanecerían unidos así por siempre.

Un momento después, el Señor demuestra ese tipo de cansancio en el que se está totalmente relajado por el mismo agotamiento. Se acerca lentamente al último lugar donde dejo a Pedro juntando los escombros. Lleva puesto un delantal de chef con voladitos y un guante aislante floreado que no solo cubre sus manos sino que además lo usa para secar el sudor de su frente.
-¡Ya está! Como ves, esta será mi próxima creación que revolucionara al mundo… y al ¡HOMBRE! –Dice mientras Pedro, muy cansado, sigue juntando cada trozo de la invención anterior.
-¿Si? ¿Revolucionara al hombre? ¡Ja!… ¿no será la mujer, no? –Sonriendo por el absurdo de su comentario.
No, no es esa tal “mujer”, Pedro! –Responde serio. -¡MIRÁ!
El Señor retira la sabana abruptamente y descubre la obra. Pedro tiene gran expectativa por lo que va a ver pero se desilusiona otra vez. Su rostro expresa cada palabra que esta por decir.
-Ejem… Señor, esa es la mujer.
-¿Si? ¿Estás seguro?
El Señor había creado a un Homo Sapiens hembra. Tambien en arcilla.
-Sí, -sigue Pedro- y digamos que no fue mejor creación que la del hombre, aunque si lo revolucionó.  
-¡Aaah…! –se sorprende- ¿y no podría mandarla igual? ¡Le agrego cualquier cosa! Una cola, un par de alitas, cuernitos, y ¡listo! Fin del problema.
-¿Le parece Señor? –lo mira fijo con un hartazgo agotador.
-¡NO! ¡No me parece! ¡Yo puedo superarme! ¡Yo puedo hacer algo más grande todavía! –Exclama en puntas de pie y con sus brazos abiertos para demostrar su grandioso ímpetu. Y sin más destroza con el mismo martillo usado anteriormente al prototipo de mujer. A Pedro no le queda otra opción que barrer nuevamente los restos de humanidad desparramados por el suelo.

Esta vez el Señor pone todo de sí para que al fin pueda concretar su objetivo. Muchas veces lo más simple es lo más efectivo y es por esto que recurre a viejos hábitos.
Poniéndose unas gafas transparentes para proteger sus ojos, el todopoderoso  recoge unas tijeras con puntas redondeadas. Comienza a tajear cada pedazo de papel, tela y cartón que encuentra. Usa el filo metálico como única herramienta para descuartizar los elementos que compondrán la vida que cambiara el equilibrio de la balanza universal.
Utilizando su lengua para equiparar el eje horizontal de su rostro, el creador cierra un ojo para medir las proporciones áureas de cada elemento de esta criatura. Cada uno de los pedacitos recortados es fusionado en un charco primordial de cola adhesiva para unirse en algo más ¡GRANDE! Finalmente usa crayones de colores para crear unas tramas que lo camuflaran de sus depredadores. La brillantina será empleada como escamas impenetrables. Y un lápiz negro dibujara cada rasgo que definirá su estructura facial para que exprese sus mayores pesares en la tierra. 

Una eternidad después, Pedro aparece con una nueva carpeta de cartón llena de hojas. Se acerca al Señor mientras lee atentamente su archivo y nota que el creador se encuentra recostado en su sillón mirando la magnífica pantalla. Antes de que pueda abrir la boca su jefe se levanta rápidamente mostrando todas las secuelas que le dejo su última creación. Un lápiz pegado a su frente, sus ojos al resguardo de sus gafas transparentes, sus dedos envueltos en banditas para esconder los fatales errores de cálculo y un pecho hinchado de orgullo y brillantina que están listos para enfrentar cualquier cuestionamiento.
-¡Por fin terminó! –Se queja. -Estuvo demasiado tiempo encerrado en su taller. Pensé que no iba a salir nunca más.
-¡Ja! Es que esta vez sí que es la mejor de mis creaciones. Te juro que casi no lo logro, ¡eh! –Bromea guiñando un ojo.
-Sí, le creo –dice indiferente-  ¿Me deja verlo así tramito su descenso?
-¡Por supuesto!
Y de un solo movimiento fugaz le entrega a Pedro una hoja de papel remendada que sostiene un pobre collage de la nueva criatura. En él promete unir cuerpo y alma con pegamento de cola. En esa maraña apenas se deduce que es un animal. Además, a falta de nuevas ideas, pareciera que el Señor utilizo pedazos de otras bestias para terminar de armar la estructura fundamental de su creación.
El guardián no puede dejar de  mirar tal aberración. Sin embargo sabía que ese había sido el último y mejor intento del Señor en hacer algo nuevo que termine de completar el proceso existencial del universo. Aunque  no puede creer que sea tan inepto, ese pedazo de fibra vegetal lo demostraba.
-¿Te gusto Pedrito?  -Expectante.
-¡Es Herrrrrmoso Señor! –Irónico. Y sin mirarlo a la cara se lleva la pequeña “obra de arte” para darle vida.

-¡Sabía que no había perdido mi “toque”! –Se alaga mientras lanza golpes al aire como si fuera un boxeador próximo a conseguir la victoria.

Continuara...

jueves, 27 de noviembre de 2014

2º Capitulo - I


Todos sabemos que el alquitrán es una sustancia viscosa de olor muy fuerte que se adhiere a todo lo que toca. Sabemos que si se derrama sobre algún objeto va buscando lentamente cada surco, pliegue o hueco para aferrarse indefinidamente. Y que la gravedad y el calor son sus mejores aliados para desplazarse sobre las superficies.
Exactamente en este estado se encuentra el Señor. Está totalmente desparramado sobre su sillón favorito. Mira la pantalla multicolor mientras intenta a duras penas mantener los ojos abiertos. Hubiera permanecido de esa forma quien sabe por cuánto tiempo más si no fuera porque Pedro (que por cierto muestra un desgano tal que podría ser otra  “sustancia viscosa de olor muy fuerte”) se le acerca ojeando una carpeta de archivo. Obviamente está chequeando algo.
UAOOOOUUuuuhmmm, mñam, mñam!!! –El todopoderoso bosteza como una foca gelatinosa. -¡Hola Pedro! Qué momento… nada interesante a la vista. –Dice con los ojos apenas abiertos.
-Sí, la verdad que hace mucho que acá no pasa nada. –Concentrado en el archivo. -En fin, de eso le quería hablar, Señor. Yo entiendo que la eternidad es larga y sus ideas se van acabando pero ¿no le parece que ya paso demasiado tiempo desde que intervino por última vez en sus creaciones?
-Es que a mí me gustan que sean ¡LIBRES! Quiero que decidan por si solas. Quiero que sepan lo que es estar… ¡VIVO! –Sin dejar de mirar la pantalla, se hunde todavía más en el sillón. -Además, para eso fue que invente el “Sistema de Automaticidad Cósmica”.
-Sí Señor, comprendo que: “No quiera intervenir en sus maravillosas creaciones para que sepan el significado de la vida” –Contesta a la vez que usa sus dedos para enfatizar unas inexistentes comillas. Sigue. Sin embargo el “Sistema de Automaticidad Cósmica” está funcionando prácticamente desde siempre. Y no cuestiono que no sea igual o mejor a sus intervenciones, pero no nos vendría mal que se haga notar un poco más, solo un cachito. -Usa sus dedos pulgar e índice para marcar una pequeña medida estándar
-Mmmh, puedes ser –duda- mis creaciones necesitan de mí. ¿Que tenías en mente?
-No se… “algo” –se encoje de hombros. -Tampoco quiero que se desgarre el lomo así que estuve pensado que podría ser algo normal, de esas cosas que usted siempre hizo bien, esas cosas sutiles que pasan casi desapercibidas.
El Señor se levanta de repente aplastando la pereza que lo dominaba. Y con aire heroico, digno de un emperador legendario, adopta la posición de un superhéroe después de haber cumplido con su misión.
-¡NO! ¡Esta vez voy a hacer algo grande! ¡Enorme! ¡GIGANTESCO! ¡Que cambiara la forma de ver la existencia misma!!!
A pesar de su convicción en cambiar el universo se queda unos instantes paralizado y en silencio. Pedro, para nada sorprendido, dice:
-No tiene ni idea, ¿no?
-¡NO! –Decidido. -Estoy pensando cómo decirlo de una forma más ¡ESPECTACULAAAR! –Alarga la última silaba para generar expectativa, y porque no, ganar tiempo.
-Usted podría hacer algo fácil y lindo, -recomienda- algo como una nueva especie de animalito o…
-¡HARE UNA NUEVA ESPECIE ANIMAL!!! –Interrumpe abruptamente a Pedro. Se muestra tan orgulloso como si hubiera salvado realmente la existencia de todos. El guardián arranca rabioso las hojas de la carpeta. Destroza con los dientes las tapas de cartón, arroja los restos al piso y se aleja furioso.

-¡Eso es Pedro! ¡Ve a preparar mi estudio! jajaja -Le señala el camino a su servidor como si fuera un can amaestrado mientras carcajea de la forma más temible y villanesca posible.

Continuará...

domingo, 3 de agosto de 2014

1º Capitulo - VIII


-El problema no es precisamente que no estés en la lista, sino que existas y no estés registrada. –Analiza el Señor.
-Contáme que hiciste en tu vida terrenal, quizás así podemos averiguar a dónde perteneces.
- … … … … … … … …   –Dolly comienza a contar su historia mientras el creador la escucha atentamente.
-¡Aaaahora si! Quiero ver si entendí. –Parece haber encontrado la solución.
-Vos no fuiste creada naturalmente. ¡Apareciste porque el Hombre te hizo!  Entonces vos no perteneces acá. –Infla su pecho satisfacción.
- …?
- Si, todos los seres vivos vienen acá eventualmente. Todos aquellos que sean de MI creación –imita a un hada madrina rodeada de de bellas criaturas–…a excepción de VOS. –Con un gesto que simula comprenderla, palmea pesadamente la cabecita de Dolly.
- …?
-Sí, yo soy el creador de todos… menos el tuyo. –Le explica comprensivamente.
-…?
-No, todavía no sé porque viniste a parar acá ¡NO LO SE! ¿Pero qué? ... ¡¿acaso yo tengo que tener la respuesta a todo?! -Con las manos en la cintura cuestiona un poco enojado.
-¡Pfff! JAJAJA… ¡Sí! ¡Lo sé todo! ¡Obviamente lo sé todo! Jajajaja… Es un chiste.
El Señor se queda mirando fijo a Dolly, pero finalmente se ríe al no poder soportar la farsa.
- …
-Mirá, esto es sencillo, vos no perten

eces acá así que te tenés que ir. -Trata de ser razonable con la oveja.
-
-Yo no tengo la culpa de las atrocidades que hace el Hombre. ¡Por eso les di el libre albedrío! Fue para no tener problemas con sus actos. –Pícaro se frota las manos.
-En síntesis, vos no sos de este lugar ni tampoco de otro, no perteneces a ningún sitio, excepto a la tierra. Tendrías que volver ahí.
- …!
-Ya sé que allá  no aprecian a los muertos vivientes, pero no tenés opción.
-
-A ver, Dolly, quiero que lo entiendas. –Se prepara para dar la explicación definitiva a las preguntas de la oveja.
-Yo fui el creador de todo, incluso del Hombre. Un ser, que a pesar de  mis esfuerzos, es sumamente imperfecto. Por lo tanto… yo hice un ser imperfecto que después te hizo a vos, por lo tanto, vos serias dos veces imperfecta... ¡Ja! -Burlon.
Silencio.
-A menos... –murmurando se pierde en su divague. -A menos que la perfección se saltee una creación,... en ese caso serias perfecta….  Igual que… ¡YO!
El Señor se queda sentado en el piso sosteniendo sus rodillas junto al pecho con solo un brazo mientras que con el otro tapa su boca en signo de preocupación. No puede dejar de observar a Dolly. Ella le sostiene la mirada esperando que termine con sus conjeturas y la libere de la tan tremenda incertidumbre.


Los dos permanecen en un silencio absoluto como si el tiempo se hubiera congelado. Al divagar con sus ideas el todopoderoso se creó un nuevo panorama, y este le representaba la realidad actual de los acontecimientos terrenales. Pero él no iba a dejar que se cuestione así como si nada su liderazgo, así que recurrió a la solución históricamente más efectiva.
De una patada la oveja atravesó el portal, abriéndolo de repente por la brutalidad del impacto. Pedro, sorprendido por el estruendo, solo vuelve en sí cuando el Señor se asoma a los gritos haciendo gestos similares a lo de los mafiosos Siciliano.
-¡Y no vuelvas, sino…!
Dolly yacía en el suelo patas para arriba tratando de entender por qué no recibió todo lo que en vida le prometieron. El Señor, furioso, le ordena a Pedro entrar.
-¡Pedro! ¡Metete! ¡Y esta vez no te olvides de cerrar con llave las puertas!
Asustado, obedece sin mediar palabra.


Dolly finalmente fue expulsada del paraíso, si es que alguna vez perteneció a allí. Sola, en medio de la mismísima nada, se pone de pie y comienza a vagar. Esta es ahora su única opción.


Continuará...

lunes, 28 de julio de 2014

1º Capitulo - VII

Mientras tanto, en el portal, Pedro sigue recostado.
-Qué lástima, ¡perdí el alma! -Se dice a si mismo mientras dormita.
–Probablemente el Señor me castigará por eso y realmente temo depender de su creatividad en ese rubro.
Al principio Pedro está muy relajado, casi adormecido, pero en un instante se da cuenta de lo verdadero que es su razonamiento.

Un buen plan ejecutado después, Pedro yace como si nada en el atril.
-¡Hola Pedro! ¿Dónde está el alma que no podías encontrar en la lista? -El Señor aparece de repente y asusta al guardián, interrumpiendo una de sus siestas periodicas. Se despabila de inmediato y responde a la pregunta señalando solo con su dedo índice al sitio donde supuestamente se encuentra Dolly. Lo hace sin emitir sonido.
El Señor se da media vuelta y entrecierra los ojos tratando de agudizar su visión. Se pone en cuclillas y hace un esfuerzo enorme como si tuviera que  distinguir algo a la distancia aunque en realidad la supuesta oveja se encuentra a unos metros. La observa detenidamente para tratar de confirmar que es ella. Sin embargo se nota a simple vista que es una muy mala imitación hecha de trapos rellenos de arena. Tiene las patas pintadas sobre la tela y botones como ojos que están cocidos brutalmente. Pedro puede tener mucha imaginación a la hora de crear un plan pero no hay dudas de que no es bueno ejecutándolos, y menos si estos tienen que ver con hacer manualidades. 



-Creo que eso es una pelota de trapo… pero… -Es obvio  que lo es pero trata de asegurarse.  -¡Sí, es una pelota de trapo!
Aja! ¡Se dio cuenta! –Algo preocupado, falsea una sonrisa.
-¡Jajaja! ¡Ahora entiendo! ¡Jajaja! ¡Por eso te quiero Pedrito!... ¡Te estás vengando por el susto que te di, eh!! ¡Jajajaja! –El Señor lo palmea mientras éste lo mira con la misma sonrisa forzada de antes aunque esta vez ya no oculta su preocupación sino más bien su rencor.
-¡Qué lindooo! ¡Qué lindo reírse de las venganzas! –Termina por erguirse para seguir con sus responsabilidades. -¡Bueno! ¡Ahora sí!  ¿Dónde está ese ser que tantos líos te trajo? 
El Señor dice esto al mismo tiempo que el guardián abre los ojos bien grandes, sorprendido por lo que acaba de descubrir.
-¡Ahora sí! Atrás suyo, ¡ahí está! –Señalando con más entusiasmo que a la falsa Dolly.
La oveja estaba concentrada mirando su réplica de trapo. La sonrisa que tiene Pedro esta vez es verdadera. Apenas el Señor comienza a acercarse a la oveja, el guardián lo empuja para adelantársele. Levanta a Dolly por los aires y la arroja a través del portal. El Señor no termina de voltearse que también es sujetado por Pedro y lanzado detrás de la oveja. Ambos caen despatarrados dentro del Paraíso.
Bueno Señor, yo los dejo solos! –grita muy agitado. -¡Me voy a mi puesto de trabajo así ustedes pueden resolver sus problemas aquí dentro! –Les ordena el guardián desde el portal. Poniendo fin a sus obligaciones, cierra las puertas de un golpe seco.



Sacuden sus cuerpos para liberarse de cualquier rastro de polvo. El Señor y Dolly comienzan su esperada charla para descubrir qué es lo que está pasando.
-¡Así que vos sos el alma que no está en ninguna lista! –La mira con picardía esperando que esta le confiese algún pecadillo.
-  
- Muy bien, tu nombre es Dolly y Pedro ya te buscó en los otros dos libros ¿no? –Corrobora.
-
Perfecto! Seguro que si yo reviso ese registro te encuentro… ¡O mejor! –Al Señor se le ocurre un plan. -¡La puedo buscar ahora mismo en MI registro personal! –El creador se queda inmóvil con un gesto digno de un fronterizo al que una idea le llega de a gotas. -¡Sí! ¡Mejor la busco en mi registro!
El todopoderoso se acomoda de forma extraña, ligeramente en cuclillas y con los brazos tensionados a los costados del cuerpo. Pareciera que va a esquiar. Aprieta tanto las manos que corta su circulación. Quedan blancas como las nubes. Es tanta la fuerza que está haciendo que sus ojos empiezan a extraviarse de a poco. Tiembla todo su cuerpo. Entre espasmos erráticos, gotas grasosas de transpiración divina, labios humedecidos por no decir babeados y unas nubes grises que cada vez se ponen más voluminosas y oscuras, vuelve a la normalidad como si no hubiera hecho ningún esfuerzo. Los cúmulos gaseosos también desaparecen tan pronto como surgieron. La oveja se queda atónita, paralizada ante tal grotesco espectáculo.
Esto sí que es extraño! Ni siquiera en mi base de datos personal figura ninguna Dolly. Y eso que mi base de datos es ¡TODA! la base de datos.
Sumamente asustado, se sienta en el piso. Realmente no saber qué está pasando. Ella lo imita y se pone a su lado.
De esta forma tampoco te encontré!... ¡No existis! –Pálido.
-
La oveja expresa su preocupación, aunque confía en que su creador va a encontrar una solución.

Continuará...