-El
problema no es precisamente que no estés en la lista, sino que existas y no estés
registrada. –Analiza el Señor.
-Contáme que hiciste en tu vida terrenal,
quizás así podemos averiguar a dónde perteneces.
-
… … … … … … … … –Dolly comienza a contar
su historia mientras el creador la escucha atentamente.
-¡Aaaahora
si! Quiero ver si entendí. –Parece haber encontrado la solución.
-Vos no fuiste creada naturalmente. ¡Apareciste
porque el Hombre te hizo! Entonces vos
no perteneces acá. –Infla su pecho satisfacción.
-
…?
-
Si, todos los seres vivos vienen acá eventualmente. Todos aquellos que sean de MI
creación –imita a un hada madrina rodeada de de bellas criaturas–…a excepción
de VOS. –Con un gesto que simula comprenderla, palmea pesadamente la cabecita
de Dolly.
-
…?
-Sí,
yo soy el creador de todos… menos el tuyo. –Le explica comprensivamente.
-…?
-No,
todavía no sé porque viniste a parar acá ¡NO LO SE! ¿Pero qué? ... ¡¿acaso yo
tengo que tener la respuesta a todo?! -Con las manos en la cintura cuestiona un
poco enojado.
-¡Pfff! JAJAJA… ¡Sí! ¡Lo sé todo! ¡Obviamente
lo sé todo! Jajajaja… Es un chiste.
El Señor se queda mirando fijo a Dolly, pero
finalmente se ríe al no poder soportar la farsa.
- …
-Mirá,
esto es sencillo, vos no perten
eces acá así que te tenés que ir. -Trata de ser razonable con la oveja.
-
…
-Yo
no tengo la culpa de las atrocidades que hace el Hombre. ¡Por eso les di el
libre albedrío! Fue para no tener problemas con sus actos. –Pícaro se frota las
manos.
-En síntesis, vos no sos de este lugar
ni tampoco de otro, no perteneces a ningún sitio, excepto a la tierra. Tendrías
que volver ahí.
-
…!
-Ya
sé que allá no aprecian a los muertos
vivientes, pero no tenés opción.
-
…
-A
ver, Dolly, quiero que lo entiendas. –Se prepara para dar la explicación
definitiva a las preguntas de la oveja.
-Yo fui el creador de todo, incluso del Hombre.
Un ser, que a pesar de mis esfuerzos, es
sumamente imperfecto. Por lo tanto… yo hice un ser imperfecto que después te
hizo a vos, por lo tanto, vos serias dos veces imperfecta... ¡Ja! -Burlon.
Silencio.
-A menos... –murmurando se pierde en su
divague. -A menos que la perfección se saltee una creación,... en ese caso
serias perfecta…. Igual que… ¡YO!
El Señor se queda sentado en el piso sosteniendo
sus rodillas junto al pecho con solo un brazo mientras que con el otro tapa su
boca en signo de preocupación. No puede dejar de observar a Dolly. Ella le sostiene
la mirada esperando que termine con sus conjeturas y la libere de la tan
tremenda incertidumbre.
Los dos permanecen en un silencio
absoluto como si el tiempo se hubiera congelado. Al divagar con sus ideas el todopoderoso
se creó un nuevo panorama, y este le representaba la realidad actual de los
acontecimientos terrenales. Pero él no iba a dejar que se cuestione así como si
nada su liderazgo, así que recurrió a la solución históricamente más efectiva.
De una patada la oveja atravesó el
portal, abriéndolo de repente por la brutalidad del impacto. Pedro, sorprendido
por el estruendo, solo vuelve en sí cuando el Señor se asoma a los gritos haciendo
gestos similares a lo de los mafiosos Siciliano.
-¡Y no vuelvas, sino…!
Dolly yacía en el suelo patas para arriba tratando de entender por qué no recibió todo lo que en vida le prometieron. El Señor, furioso, le ordena a Pedro entrar.
-¡Pedro! ¡Metete! ¡Y esta vez no te olvides de cerrar con llave las puertas!
Asustado, obedece sin mediar palabra.
Dolly finalmente fue expulsada del paraíso, si es que alguna vez perteneció a allí. Sola, en medio de la mismísima nada, se pone de pie y comienza a vagar. Esta es ahora su única opción.
Continuará...



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