Mientras tanto, en el portal, Pedro
sigue recostado.
-Qué
lástima, ¡perdí el alma! -Se dice a si mismo mientras dormita.
–Probablemente el Señor me castigará por
eso y realmente temo depender de su creatividad en ese rubro.
Al principio Pedro está muy relajado, casi
adormecido, pero en un instante se da cuenta de lo verdadero que es su
razonamiento.
Un buen plan ejecutado después, Pedro yace
como si nada en el atril.
-¡Hola
Pedro! ¿Dónde está el alma que no podías encontrar en la lista? -El Señor
aparece de repente y asusta al guardián, interrumpiendo una de sus siestas periodicas.
Se despabila de inmediato y responde a la pregunta señalando solo con su dedo índice
al sitio donde supuestamente se encuentra Dolly. Lo hace sin emitir sonido.
El Señor se da media vuelta y
entrecierra los ojos tratando de agudizar su visión. Se pone en cuclillas y hace
un esfuerzo enorme como si tuviera que distinguir algo a la distancia aunque en
realidad la supuesta oveja se encuentra a unos metros. La observa detenidamente
para tratar de confirmar que es ella. Sin embargo se nota a simple vista que es
una muy mala imitación hecha de trapos rellenos de arena. Tiene las patas
pintadas sobre la tela y botones como ojos que están cocidos brutalmente. Pedro
puede tener mucha imaginación a la hora de crear un plan pero no hay dudas de
que no es bueno ejecutándolos, y menos si estos tienen que ver con hacer
manualidades.
-Creo
que eso es una pelota de trapo… pero… -Es obvio que lo es pero trata de asegurarse. -¡Sí, es una pelota de trapo!
-¡Aja!
¡Se dio cuenta! –Algo preocupado, falsea una sonrisa.
-¡Jajaja! ¡Ahora entiendo! ¡Jajaja! ¡Por eso te quiero
Pedrito!... ¡Te estás vengando por el susto que te di, eh!! ¡Jajajaja! –El Señor
lo palmea mientras éste lo mira con la misma sonrisa forzada de antes aunque
esta vez ya no oculta su preocupación sino más bien su rencor.
-¡Qué
lindooo! ¡Qué lindo reírse de las venganzas! –Termina por erguirse para seguir
con sus responsabilidades. -¡Bueno! ¡Ahora sí! ¿Dónde está ese ser que tantos líos te trajo?
El Señor dice esto al mismo tiempo que el
guardián abre los ojos bien grandes, sorprendido por lo que acaba de descubrir.
-¡Ahora sí! Atrás suyo, ¡ahí está! –Señalando
con más entusiasmo que a la falsa Dolly.
La oveja estaba concentrada mirando su
réplica de trapo. La sonrisa que tiene Pedro esta vez es verdadera. Apenas el
Señor comienza a acercarse a la oveja, el guardián lo empuja para adelantársele.
Levanta a Dolly por los aires y la arroja a través del portal. El Señor no
termina de voltearse que también es sujetado por Pedro y lanzado detrás de la
oveja. Ambos caen despatarrados dentro del Paraíso.
-¡Bueno
Señor, yo los dejo solos! –grita muy agitado. -¡Me voy a mi puesto de trabajo así
ustedes pueden resolver sus problemas aquí dentro! –Les ordena el guardián desde
el portal. Poniendo fin a sus obligaciones, cierra las puertas de un golpe
seco.
Sacuden sus cuerpos para liberarse de
cualquier rastro de polvo. El Señor y Dolly comienzan su esperada charla para descubrir
qué es lo que está pasando.
-¡Así
que vos sos el alma que no está en ninguna lista! –La mira con picardía esperando
que esta le confiese algún pecadillo.
-
…
-
Muy bien, tu nombre es Dolly y Pedro ya te buscó en los otros dos libros ¿no? –Corrobora.
-
…
-¡Perfecto! Seguro que si yo reviso ese registro te encuentro… ¡O
mejor! –Al Señor se le ocurre un plan. -¡La puedo buscar ahora mismo en MI
registro personal! –El creador se queda inmóvil con un gesto digno de un
fronterizo al que una idea le llega de a gotas. -¡Sí! ¡Mejor la busco en mi
registro!
El todopoderoso se acomoda de
forma extraña, ligeramente en cuclillas y con los brazos tensionados a los
costados del cuerpo. Pareciera que va a esquiar. Aprieta tanto las manos que
corta su circulación. Quedan blancas como las nubes. Es tanta la fuerza que
está haciendo que sus ojos empiezan a extraviarse de a poco. Tiembla todo su
cuerpo. Entre espasmos erráticos, gotas grasosas de transpiración divina,
labios humedecidos por no decir babeados y unas nubes grises que cada vez se
ponen más voluminosas y oscuras, vuelve a la normalidad como si no hubiera
hecho ningún esfuerzo. Los cúmulos gaseosos también desaparecen tan pronto como
surgieron. La oveja se queda atónita, paralizada ante tal grotesco espectáculo.
-¡Esto sí que es extraño! Ni
siquiera en mi base de datos personal figura ninguna Dolly. Y eso que mi base
de datos es ¡TODA! la base de datos.
Sumamente asustado, se sienta en el piso.
Realmente no saber qué está pasando. Ella lo imita y se pone a su lado.
-¡De
esta forma tampoco te encontré!... ¡No existis! –Pálido.
-
…
La oveja expresa su preocupación, aunque
confía en que su creador va a encontrar una solución.
Continuará...


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