Todos
sabemos que el alquitrán es una sustancia viscosa de olor muy fuerte que se adhiere
a todo lo que toca. Sabemos que si se derrama sobre algún objeto va buscando
lentamente cada surco, pliegue o hueco para aferrarse indefinidamente. Y que la
gravedad y el calor son sus mejores aliados para desplazarse sobre las
superficies.
Exactamente
en este estado se encuentra el Señor. Está totalmente desparramado sobre su
sillón favorito. Mira la pantalla multicolor mientras intenta a duras penas mantener
los ojos abiertos. Hubiera permanecido de esa forma quien sabe por cuánto
tiempo más si no fuera porque Pedro (que por cierto muestra un desgano tal que podría
ser otra “sustancia viscosa de olor muy
fuerte”) se le acerca ojeando una carpeta de archivo. Obviamente está
chequeando algo.
-¡UAOOOOUUuuuhmmm, mñam, mñam!!! –El todopoderoso bosteza como una foca gelatinosa.
-¡Hola Pedro! Qué momento… nada interesante a la vista. –Dice con los ojos
apenas abiertos.
-Sí, la verdad que hace mucho que acá no pasa nada. –Concentrado en el
archivo. -En fin, de eso le quería hablar, Señor. Yo entiendo que la eternidad
es larga y sus ideas se van acabando pero ¿no le parece que ya paso demasiado tiempo
desde que intervino por última vez en sus creaciones?
-Es que a mí me gustan que sean ¡LIBRES! Quiero que decidan por si
solas. Quiero que sepan lo que es estar… ¡VIVO! –Sin dejar de mirar la pantalla,
se hunde todavía más en el sillón. -Además, para eso fue que invente el “Sistema
de Automaticidad Cósmica”.
-Sí Señor, comprendo que: “No quiera intervenir en sus maravillosas
creaciones para que sepan el significado de la vida” –Contesta a la vez que usa
sus dedos para enfatizar unas inexistentes comillas. Sigue. –Sin embargo el “Sistema de Automaticidad
Cósmica” está funcionando prácticamente desde siempre. Y no cuestiono que no
sea igual o mejor a sus intervenciones, pero no nos vendría mal que se haga
notar un poco más, solo un cachito. -Usa sus dedos pulgar e índice para marcar
una pequeña medida estándar
-Mmmh, puedes ser –duda- mis creaciones necesitan de mí. ¿Que tenías en
mente?
-No se… “algo” –se encoje de hombros. -Tampoco quiero que se desgarre
el lomo así que estuve pensado que podría ser algo normal, de esas cosas que
usted siempre hizo bien, esas cosas sutiles que pasan casi desapercibidas.
El
Señor se levanta de repente aplastando la pereza que lo dominaba. Y con aire
heroico, digno de un emperador legendario, adopta la posición de un superhéroe después
de haber cumplido con su misión.
-¡NO! ¡Esta vez voy a hacer algo grande! ¡Enorme! ¡GIGANTESCO! ¡Que
cambiara la forma de ver la existencia misma!!!
A
pesar de su convicción en cambiar el universo se queda unos instantes paralizado
y en silencio. Pedro, para nada sorprendido, dice:
-No tiene ni idea, ¿no?
-¡NO! –Decidido. -Estoy pensando cómo decirlo de una forma más ¡ESPECTACULAAAR!
–Alarga la última silaba para generar expectativa, y porque no, ganar tiempo.
-Usted
podría hacer algo fácil y lindo, -recomienda- algo como una nueva especie de
animalito o…
-¡HARE UNA NUEVA ESPECIE ANIMAL!!! –Interrumpe abruptamente a Pedro. Se
muestra tan orgulloso como si hubiera salvado realmente la existencia de todos.
El guardián arranca rabioso las hojas de la carpeta. Destroza con los dientes
las tapas de cartón, arroja los restos al piso y se aleja furioso.
-¡Eso es Pedro! ¡Ve a preparar mi estudio! jajaja -Le señala el camino a
su servidor como si fuera un can amaestrado mientras carcajea de la forma más
temible y villanesca posible.
Continuará...
