Desde el comienzo

lunes, 14 de julio de 2014

1º Capitulo - V

-¡Que lastima! –Sumamente preocupado por el incidente. -En este lugar nadie tiene sentido del humor. Esto es insossstenible… en fin, que desperdicio. –Dice mirando la horrorosa máscara.
Despreocupado, la revolea hacia el sillón y le resta importancia a lo que acababa de suceder como si eso fuese habitual.
Mientras sacude sus brazos para dispersar el humo que quedó como remanente de aquella terrible experiencia (Para el alma, por supuesto) recuerda el objetivo de su broma.
-Por cierto, ¿Dónde se metió Pedro?  -Cuestiona en voz alta. -Mejor lo voy a buscar mientras se disipa un poco este humo espantoso.
Vuelve a sacudir sus brazos para ahuyenta a la inmensa nube gris, borrando  el único legado que el alma consumida dejó para la posteridad de todos los habitantes del paraíso. Finalmente se encaminó hacia el portal para encontrase con su fiel servidor.



Entretanto, Pedro descubre que la oveja ya no estaba en el portal. Se queda quieto unos instantes tratando de encontrar con la mirada algún rastro que haya dejado esa tal Dolly. Pero al no descubrir ninguna pista de ella, relaja sus hombros.
-Seguramente se cansó de esperar y se fue en busca de un lugar mejor… si es que lo hay, ¡pfff! –Se convence. –En fin, ya es problema de otro.
Al sentirse aliviado por no tener que cargar con esa responsabilidad, se recuesta nuevamente sobre su atril para continuar con sus rutinarias siestas.

Repasando lo que sucedió hace unos instantes, el Señor se dirige al portal en busca del guardián. Caminando plácidamente con sus brazos cruzados detrás del cuerpo, reflexiona:
Qué cosa seria! No se puede hacer ni una broma, ni una jugarreta que cualquiera lo toma a mal... –Comenta indignado. Pero de repente se frena y cambia de tema rotundamente.
-¡Por cierto! ¿Qué habrá pasado con el alma que no aparece en el registro? ¿Es posible hacer algo tan horrible como para ser rechazado aquí… y “allá”? Aunque, por otro lado… -Sigue caminando mientras se sujeta el mentón con una de sus manos para demostrar su gran concentración. 
-Aunque por otro lado -repite- Pedro probablemente no la buscó lo suficiente. Ya todos conocemos su reputación... Ejem… Antes era tan gracioso y por demás eficaz… -Mira el cielo, anhelando viejos momentos seguramente más entretenidos y felices que los actuales.  -Mejor admiro todo lo que mi grandeza hizo posible y me distraigo un rato. Tanta responsabilidad no es recomendable.

Y el Señor se distrajo. Materializo un pequeño banquito de playa, (de esos que se despliegan formando una cruz que  extiende una lona en donde uno se sienta) y reposa mirando algún inexistente horizonte. Con sus cortas patitas colgando descansa en aquella eternidad blanquecina. Podemos decir con certeza que no ostenta ningún lujo.  

Continuará... 

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